sábado, 21 de marzo de 2020

01 - UNA RECETA PARA SER FELIZ



Voy a compartir una receta para alcanzar la felicidad.





En otros capítulos propondré un concepto y una teoría de la felicidad, pero voy a empezar por el final: primero una receta para poder ser feliz y disfrutar de la vida.

Una forma de alcanzar la felicidad es mediante la aceptación.

Aceptar la realidad tal y como es. Decir "sí" a todo lo que pasa y a todo lo que existe. 





Si soy apuesto, atractivo, agradable es estupendo, pero si no también está bien.

Si soy rico genial, pero si soy pobre lo acepto.

No quiero cambiar nada. Estoy en paz, tranquilo, en calma, dichoso, satisfecho. Todo está bien tal y como está: siento bienestar.

Si no peleo por cambiar nada me siento en paz. No tengo que luchar, no gasto energía en combatir, en defender, en reñir, en batallar; simplemente acepto.

La aceptación es una forma sencilla de alcanzar muchas sensaciones que tienen que ver con la felicidad: la paz, el bienestar, el sosiego.

Una buena noticia y otra no tan buena.

La aceptación es una decisión: está en manos de cualquiera el tomarla, somos libres de hacerlo; no dependemos de nadie. Solo tenemos que actuar y nadie nos lo puede impedir.

A través de la aceptación tenemos la posibilidad de sentirnos bien y ser felices.

La noticia no tan buena es que es muy difícil aceptar algunas cosas, y directamente es imposible aceptar otras.

El ser humano piensa, tiene capacidad de abstracción mediante la mente, el intelecto, la inteligencia, la meditación. Hay muchos problemas que tienen que ver con el pensamiento y con cuestiones abstractas, ideales, espirituales, vagas. Esos asuntos son más fáciles de dejar a un lado mediante el aceptar. No siempre es sencillo, pero es posible.

En cambio hay cuestiones materiales que es imposible solucionar simplemente con aceptar: por ejemplo el alimentarse. Somos un cuerpo que consume energía, y necesitamos resolver el problema de ingerir alimentos, que nos den la energía y los nutrientes que precisamos. No basta con aceptar la carencia y no hacer nada.

Hay muchos problemas de funcionamiento de nuestro cuerpo que tenemos que resolver de manera adecuada, y no basta con la simple aceptación del problema o de la situación.

La aceptación sirve para alcanzar el bienestar en ciertas cosas, pero para otras no es suficiente.

El ser humano tiene que resolver problemas de funcionamiento de la mecánica de su cuerpo, administrar dificultades relativas al medio ambiente en el que vive, y resolver asuntos de la relación con los demás seres humanos.

¿Cómo se puede alcanzar la felicidad en con todos esos problemas?





Mediante el éxito. Cuando resolvemos un problema, -de cualquier índole-, alcanzamos la tranquilidad, la paz, el descanso, la alegría, el entusiasmo, el gozo, el placer, la comodidad, el confort, la dicha, la satisfacción, la calma, el disfrute.

El resolver problemas se acompaña con sensaciones que tienen que ver con la felicidad. El éxito es una manera de ser feliz.

La buena noticia es que si nos dedicamos a resolver problemas, y tenemos éxito, tendremos muchas sensaciones de felicidad.

La noticia no tan buena es que, en este caso, no tenemos asegurado el éxito; no depende exclusivamente de nosotros conseguirlo, como ocurría con la aceptación.

Para tener éxito dependemos de otras personas, y de otros factores que no podemos controlar en su totalidad.

Si confiamos toda nuestra felicidad a tener éxito, a resolver problemas, entonces no tenemos control de nuestro bienestar. A veces fracasaremos y entonces seremos infelices.

¿Qué podemos hacer?

Ahora puedo cerrar el círculo de mi receta para la felicidad.





Si queremos conseguir algo, o resolver un problema, y no lo conseguimos, podemos acudir a la aceptación. Si aceptamos nuestro fracaso entonces podemos ser felices.

Siempre que no se trate de un problema que ponga en riesgo nuestra salud de manera grave o nuestra supervivencia. Entonces tenemos que seguir intentando solucionarlo hasta el final, sea cual sea éste.

En resumen: mi receta para la felicidad tiene dos caminos. El camino de la aceptación y el camino del éxito. Y cada uno de esos caminos tiene experiencias y aprendizajes diferentes, que podremos hacer a lo largo de distintos momentos de nuestra vida.

Hay muchas formas de aprender a aceptar, y otras experiencias y enseñanzas nos sirven para mejorar nuestras capacidades de tener éxito en la resolución de los problemas a los que nos enfrentamos. Pero ese será el motivo de otro capítulo.

En este capítulo sólo quería mostrar una receta para la felicidad y dos caminos para alcanzarla, y además dos caminos que se conectan entre sí, y que nos permiten elegir, en cierta manera, el tipo de camino que queremos recorrer en nuestra vida, o incluso elegir un poco nuestro destino, nuestra razón de vivir.

Quizá un camino, o un destino, más tranquilo, buscando enfrentar los menos problemas posibles, y no peleando con y contra ellos: el camino de la aceptación.

Quizá un camino más arriesgado, enfrentando muchos retos y problemas, más difícil en apariencia, pero que da también muchas satisfacciones, con la seguridad que siempre, -siempre-, podemos recurrir al camino primero de la aceptación, en caso de tropezar. 






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