sábado, 21 de marzo de 2020

01 - UNA RECETA PARA SER FELIZ



Voy a compartir una receta para alcanzar la felicidad.





En otros capítulos propondré un concepto y una teoría de la felicidad, pero voy a empezar por el final: primero una receta para poder ser feliz y disfrutar de la vida.

Una forma de alcanzar la felicidad es mediante la aceptación.

Aceptar la realidad tal y como es. Decir "sí" a todo lo que pasa y a todo lo que existe. 





Si soy apuesto, atractivo, agradable es estupendo, pero si no también está bien.

Si soy rico genial, pero si soy pobre lo acepto.

No quiero cambiar nada. Estoy en paz, tranquilo, en calma, dichoso, satisfecho. Todo está bien tal y como está: siento bienestar.

Si no peleo por cambiar nada me siento en paz. No tengo que luchar, no gasto energía en combatir, en defender, en reñir, en batallar; simplemente acepto.

La aceptación es una forma sencilla de alcanzar muchas sensaciones que tienen que ver con la felicidad: la paz, el bienestar, el sosiego.

Una buena noticia y otra no tan buena.

La aceptación es una decisión: está en manos de cualquiera el tomarla, somos libres de hacerlo; no dependemos de nadie. Solo tenemos que actuar y nadie nos lo puede impedir.

A través de la aceptación tenemos la posibilidad de sentirnos bien y ser felices.

La noticia no tan buena es que es muy difícil aceptar algunas cosas, y directamente es imposible aceptar otras.

El ser humano piensa, tiene capacidad de abstracción mediante la mente, el intelecto, la inteligencia, la meditación. Hay muchos problemas que tienen que ver con el pensamiento y con cuestiones abstractas, ideales, espirituales, vagas. Esos asuntos son más fáciles de dejar a un lado mediante el aceptar. No siempre es sencillo, pero es posible.

En cambio hay cuestiones materiales que es imposible solucionar simplemente con aceptar: por ejemplo el alimentarse. Somos un cuerpo que consume energía, y necesitamos resolver el problema de ingerir alimentos, que nos den la energía y los nutrientes que precisamos. No basta con aceptar la carencia y no hacer nada.

Hay muchos problemas de funcionamiento de nuestro cuerpo que tenemos que resolver de manera adecuada, y no basta con la simple aceptación del problema o de la situación.

La aceptación sirve para alcanzar el bienestar en ciertas cosas, pero para otras no es suficiente.

El ser humano tiene que resolver problemas de funcionamiento de la mecánica de su cuerpo, administrar dificultades relativas al medio ambiente en el que vive, y resolver asuntos de la relación con los demás seres humanos.

¿Cómo se puede alcanzar la felicidad en con todos esos problemas?





Mediante el éxito. Cuando resolvemos un problema, -de cualquier índole-, alcanzamos la tranquilidad, la paz, el descanso, la alegría, el entusiasmo, el gozo, el placer, la comodidad, el confort, la dicha, la satisfacción, la calma, el disfrute.

El resolver problemas se acompaña con sensaciones que tienen que ver con la felicidad. El éxito es una manera de ser feliz.

La buena noticia es que si nos dedicamos a resolver problemas, y tenemos éxito, tendremos muchas sensaciones de felicidad.

La noticia no tan buena es que, en este caso, no tenemos asegurado el éxito; no depende exclusivamente de nosotros conseguirlo, como ocurría con la aceptación.

Para tener éxito dependemos de otras personas, y de otros factores que no podemos controlar en su totalidad.

Si confiamos toda nuestra felicidad a tener éxito, a resolver problemas, entonces no tenemos control de nuestro bienestar. A veces fracasaremos y entonces seremos infelices.

¿Qué podemos hacer?

Ahora puedo cerrar el círculo de mi receta para la felicidad.





Si queremos conseguir algo, o resolver un problema, y no lo conseguimos, podemos acudir a la aceptación. Si aceptamos nuestro fracaso entonces podemos ser felices.

Siempre que no se trate de un problema que ponga en riesgo nuestra salud de manera grave o nuestra supervivencia. Entonces tenemos que seguir intentando solucionarlo hasta el final, sea cual sea éste.

En resumen: mi receta para la felicidad tiene dos caminos. El camino de la aceptación y el camino del éxito. Y cada uno de esos caminos tiene experiencias y aprendizajes diferentes, que podremos hacer a lo largo de distintos momentos de nuestra vida.

Hay muchas formas de aprender a aceptar, y otras experiencias y enseñanzas nos sirven para mejorar nuestras capacidades de tener éxito en la resolución de los problemas a los que nos enfrentamos. Pero ese será el motivo de otro capítulo.

En este capítulo sólo quería mostrar una receta para la felicidad y dos caminos para alcanzarla, y además dos caminos que se conectan entre sí, y que nos permiten elegir, en cierta manera, el tipo de camino que queremos recorrer en nuestra vida, o incluso elegir un poco nuestro destino, nuestra razón de vivir.

Quizá un camino, o un destino, más tranquilo, buscando enfrentar los menos problemas posibles, y no peleando con y contra ellos: el camino de la aceptación.

Quizá un camino más arriesgado, enfrentando muchos retos y problemas, más difícil en apariencia, pero que da también muchas satisfacciones, con la seguridad que siempre, -siempre-, podemos recurrir al camino primero de la aceptación, en caso de tropezar. 






viernes, 20 de marzo de 2020

02 - UN CONCEPTO Y UNA IDEA DE FELICIDAD





Defino felicidad como una serie de sensaciones, asociadas al éxito en la resolución de problemas; sensaciones que están vinculadas a mecanismos emocionales de placer y dolor.

Los problemas son de tres tipos:  de supervivencia, de adaptación al medio ambiente y de relación con otros seres vivos.



La felicidad engloba a una serie de sensaciones corporales amplias: alegría, bienestar, comodidad, placer, paz, fortuna, gozo, júbilo, contento, tranquilidad, satisfacción, prosperidad, dicha, gusto, delicia, suerte, deleite, serenidad.

Se pueden agrupar en dos clases: las relativas al placer y las relativas a la paz.

Todas tienen que ver, en primer lugar, con la supervivencia. 

Solo los seres vivos que superan problemas relativos a la supervivencia permanecen vivos y pueden ser felices.

El primer requisito para ser feliz es estar vivo, por lo que cualquier cosa que ayude a estarlo tiene que ver con la felicidad. 

Superar problemas que quitan la vida tiene que ver con la felicidad. Se siente como felicidad.

Todos los comportamientos que producen placer y ayudan a sobrevivir al mismo tiempo, se reproducen. 

El placer, el éxito en la resolución de problemas y la supervivencia están ligados entre sí. 

El dolor, en cambio, es una dificultad para adoptar un comportamiento: aquello que duele tiende a evitarse. 

Aquellos comportamientos que dan placer y solucionan problemas son más supervivientes. Los mecanismos supervivientes que implican dolor son más difíciles de reproducir. 

Dentro del grupo de comportamientos que soluciona problemas, se reproducirán con más facilidad los que se acompañan de placer.



El grupo de conceptos relativos a la felicidad que tienen que ver con la paz se refieren a la ausencia de problemas. Cuando no hay retos que resolver entonces el individuo está en paz, no tiene riesgo de morir ni sufrir daño y puede permanecer en tranquilidad.

El evitar los problemas, y el escapar de ellos, son otras maneras de alcanzar sensaciones de felicidad, relativas, sobre todo, a la tranquilidad y la paz

El resolver los problemas da alegría, satisfacción, placer, y también paz. Y el evitar los problemas y escapar de ellos, busca tranquilidad, sosiego, descanso. 

El concepto de felicidad está en relación con la resolución de los problemas. 

Las sensaciones corporales son el motor que selecciona o determina una serie de comportamientos u otros. 

Tienen que ver con la mecánica emocional de los seres vivos. Lo veremos en otro capítulo, pero ahora solo adelantaré que las reacciones emocionales son solo tres: enfrentamiento, escape y evitación (o congelación). 

La conveniencia y el éxito de cada una de las estrategias va modulando los comportamientos y las posibilidades de alcanzar la felicidad, y es cuando van apareciendo las recetas, los consejos y las estrategias para alcanzarla. 




En resumen: el concepto de felicidad gira en torno a la resolución de problemas. Solucionar problemas -o escapar de ellos o evitarlos- da felicidad. 

Más adelante veremos, en otro capítulo, como los problemas de supervivencia, una vez superados en cierto grado, dejan paso a los deseos, pues como seres sociales necesitamos estar vinculados, y eso solo se logra mediante la ayuda mutua y la interdependencia, y sin intercambio de soluciones no hay sociedad. 

La idea de la felicidad está ligada a la superación de los problemas relativos a la supervivencia y, una vez conseguido esto, al cumplimiento de los deseos; y la idea de la felicidad guarda relación con los sistemas emocionales de los seres vivos y sus mecanismos reactivos de dolor y placer de su sistema nervioso. 






jueves, 19 de marzo de 2020

03 - UNA TEORÍA DE LA FELICIDAD





En su libro “El mito de la felicidad”, Gustavo Bueno analiza distintos principios, teorías y doctrinas de la felicidad.

Propongo en este capítulo una teoría de la felicidad distinta a aquellas.

En el texto citado, través de un recorrido histórico, se nos presenta un Principio de la felicidad  dividido en dos formulaciones: un Principio débil de la felicidad: «todos los hombres quieren ser felices», y un Principio fuerte, o Sustancia de la felicidad: «la vida es la felicidad». Esos dos principios dan cuerpo a numerosas teorías o doctrinas de la felicidad. 

Aunque son muchos los matices a lo largo de la historia que han dado numerosas escuelas y autores, se ejemplifican las dos formulaciones en boca de Séneca, por un lado, del Principio débil de la felicidad: «Todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felizmente...»; y en boca de Johann Gottlieb Fichte, el Principio fuerte de la felicidad o la Sustancia de la felicidad: «La vida [humana] es ella misma felicidad».



En la obra nos advierte claramente el autor de su intención: la demolición del Principio de la felicidad, esto es, de la idea de que todos los hombres quieran ser felices, o de que la vida es la felicidad.




No voy a resumir, ni sustituir, la lectura de ese libro, que me parece imprescindible a todo estudioso del tema; simplemente voy a interpretar de otro modo el contenido de la felicidad, dándole vuelta al concepto, y logrando una teoría que es aplicable a cómo se ha entendido la felicidad desde un principio de la historia de la idea, que permita una mayor comprensión de qué es la felicidad, y que tenga una proyección práctica para la vida de las personas.



¿Todas las personas están destinadas a ser felices, tal y como postula el Principio de la felicidad?

No sé si el ser humano tiene un destino, y mucho menos si el destino del hombre es algo tan específico como la búsqueda de la felicidad.

Desde mi teoría de la felicidad no es necesario dar una respuesta a eso. Tampoco es preciso, como hipótesis, que el hombre tenga un destino. 

El único destino al que está sometido el ser humano es la supervivencia, y no es necesario que sea el mandato de ningún ser trascendente; se trata de una categoría de la simple lógica: solo existe lo que es capaz de sobrevivir. Si se quiere vivir se tienen que solucionar los problemas que los mecanismos de la vida plantean. 

Quizá el ser humano pueda construir su vida sin planes marcados, -más allá de los trazados por él mismo en su caminar por el presente-, sin destino, aunque sin lugar a dudas, influido por las posiciones con las que nace y por los recursos con los que cuenta.

Quizá haya en verdad un ser trascendente que ordene o modere de alguna manera el destino de las personas. Es algo que no sé y no voy a resolver aquí. Simplemente afirmo que no es necesario, que sin él también se puede comprender el mundo tal y como es. 



Mi teoría de la felicidad parte de que, todo lo que el ser humano ha hecho para resolver problemas y ha tenido éxito, produce sensaciones que han sido llamadas, en su conjunto, felicidad.

Resolver problemas que le permiten sobrevivir: alimentación, resguardo, cuidado, defensa, salud, seguridad; produce, en primer lugar, supervivencia, y eso ya se puede sentir como felicidad.



Aquí enlaza con el llamado Principio fuerte de la felicidad, o Sustancia de la felicidad, que enunciaba Fichte y recordaba Gustavo Bueno: sobrevivir es felicidad, pero sobrevivir también es vivir. La vida es felicidad, en el sentido de que, si seguimos vivos, hemos superado ciertos problemas y nos podemos considerar felices.

La felicidad y la vida, así consideradas son la misma cosa. Si todavía estás vivo, eres feliz. 

Pero se puede estar vivo y no sentirse feliz, suficientemente feliz. La felicidad tiene más componentes, a parte de la vida. Aunque se puede ser perfectamente feliz simplemente estando vivo: aceptando todo lo demás, o evitando enfrentarse a problemas. 

Además el ser humano está dotado de pensamiento: un mecanismo que permite reproducir la realidad en el interior de la mente y, mediante abstracciones o representaciones mentales, simbolizar problemas y buscarles soluciones.



Superados ciertos niveles de supervivencia, aparece lo que denominamos «deseo». El deseo no necesariamente es de objetos relacionados con la supervivencia: se pueden desear muchas cosas, y el obtenerlas, o resolver otros tipos de problemas fuera del nivel sobreviviente, igualmente da placer, prestigio, satisfacción, alegría, paz, orgullo.

Siempre que se consigue solucionar algo, un problema, conseguir algo, crear, fabricar, resolver, produce una impresión relacionada, o englobada dentro de una serie de conceptos que se resumen en el común de felicidad.

No es que el ser humano busque la felicidad, es que todo lo que logra o resuelve, lo vive con impresiones que se engloban en las sensaciones de felicidad. Y sus fracasos y fallos dentro de las de dolor o infelicidad.

Por esa razón, puede dar la impresión que el ser humano busca la felicidad: en realidad busca dar solución a problemas, y eso, cuando se consigue, se vive con sensaciones felices. 



Cuando termina de solucionar sus problemas de supervivencia, siempre puede encontrar nuevos, reales o imaginarios, deseos o aspiraciones.

Incluso desconectado de la necesidad de resolver problemas, se puede sentir “enganchado” a las urgencia de las sensaciones de felicidad, buscando nuevos retos. 

También es válido y entendible, dentro de una sociedad que ha desentrañado los mecanismos hormonales de las sensaciones del cerebro, acudir directamente a los caminos químicos del placer y la felicidad. 

Es comprensible y, no me atrevo a decir si es razonable o racional, la búsqueda de la felicidad mediante las drogas, o el manejo tecnológico de los procesos que tienen que ver con la mecánica del placer y del dolor. 



Un matiz más. La exposición de la teoría es, a todas luces, incompleta, por razones varias. Una de ellas es didáctica. Se trata de ir construyendo una trama de conceptos e ir ligándolos entre sí, encontrando matices y derivadas. Uno de ellos es que el ser humano es un ser social: depende de otros para sobrevivir; depende de la formación de grupos o sociedades, que también tienen que sobrevivir, según mecanismos diferentes de los que rigen a los individuos. Las sociedades tienen que crear sus propias redes de comportamientos que sirvan a su supervivencia: valores de cohesión social, de intercambio entre sus componentes, y cada sociedad puede tener entornos diferentes, retos, problemas diferenciados y por lo tanto, contenidos de la felicidad diferentes. La teoría sirve de base para un entendimiento extenso y complejo de la realidad, imposible de encerrar al completo en un solo capítulo. 

¿Cuáles son esos valores sociales? ¿Cómo se crean? ¿Cómo se implantan? ¿Qué es una sociedad? 

La felicidad individual estará ligada desde el comienzo al logro de una sociedad estable, una sociedad del bienestar, pero que exigirá del individuo su acción para su mantenimiento, y su inteligencia para su orden. El individuo humano no sobrevive sin sociedad, pero la sociedad no puede existir sin la acción de los individuos. 


Espero haber dado una respuesta a Gustavo Bueno a su petición de un principio general de la felicidad. 







Cierro este capítulo citando de nuevo a Bueno (pág. 362):

"Por último, el reconocimiento del mecanismo lógico que conduce al Principio de felicidad nos permite desvincular la cuestión de la felicidad de las cuestiones que tienen que ver con el destino humano. El «destino del Hombre» no puede ser identificado con el cumplimiento de un estado de ánimo, como pueda ser el del disfrute o la satisfacción. Pero lo contrario es tanto como cerrar los ojos ante las causas efectivas que mueven a los hombres, a los individuos y a las sociedades en su historia. 


En consecuencia, sobreentender, y mucho más, enunciar explícitamente el Principio de felicidad como el verdadero objetivo práctico del Género humano, que los predicadores, los políticos o los psicogogos intentan propagar, como programa en el cual todos los hombres pueden encontrar el acuerdo y la paz, el Principio universal de felicidad, no hacen sino aproximarse al terreno de la impostura, o simplemente de la estupidez."
͍͍

miércoles, 18 de marzo de 2020

04 - UNA TECNOLOGÍA DE LA FELICIDAD


En este capítulo muestro un mapa de los cimientos de la realidad del ser humanos respecto a la felicidad. 

El tener un idea de cómo son los cimientos no significa que luego la casa que construyas encima te salga más acogedora, o moderna, o adaptada a las necesidades de los niños o las personas mayores; solo significa que posiblemente no se va a derrumbar a la primera de cambio, con el primer aguacero o viento fuerte. 




La felicidad consiste en experimentar una serie de sensaciones relacionadas con el placer o la tranquilidad.


Se siente placer o tranquilidad cuando se resuelven problemas, se evitan o se escapa de ellos.



Las respuestas fisiológicas automáticas de los seres humanos al estrés que causan los problemas son de tres tipos: enfrentamiento, escape, evitación.

El enfrentamiento trata de dar una solución al problema o luchar contra él.

El escape trata de huir del problema.

La evitación trata de que el problema no te afecte o no se dé cuenta de ti.

El enfrentamiento y el escape son activos, el primero va hacia el obstáculo y el escape trata de alejarse del obstáculo. La evitación suele ser pasiva, busca camuflarse para no ser percibido por él problema.


Los problemas pueden ser ambientales pero también mentales, -abstractos-.



Una situación de estrés produce la activación del sistema nervioso simpático, preparando el cuerpo para la lucha o la huida. Una vez pasado el peligro, el sistema nervioso parasimpático devolverá el cuerpo a una situación de relajación.

En el caso de la evitación el cuerpo puede quedar en estado de congelación, pasivo, aletargado, imitando a una hibernación o a la muerte.

Es un tipo de respuesta fisiológica común a los vertebrados y otros organismos que disponen de sistema nervioso.

En el caso de los humanos, la existencia de una corteza cerebral, que nos permite el pensamiento abstracto, hace que tengamos más variedad de respuestas ante los problemas, que implican el razonamiento complejo; no estamos limitados a estas reacciones meramente fisiológicas.



Filogenética

Podemos echar una mirada hacia atrás en la escala filogenética para entender la relación entre los problemas ambientales y las reacciones posibles.

Lo que diferencia la materia inanimada de los seres vivos es el intercambio activo de sustancias.



No sé definir lo que es la vida pero sí puedo describirla.

Un ser vivo intercambia sustancias con el medio ambiente. Toma del exterior, procesa y usa de maneras diversas los elementos incorporados, y se deshace aquello que le sobra o molesta.
La palabra «espíritu» –«pneuma»– de la filosofía griega expresa muy bien la idea: una unidad viva, aunque pueda ser compleja, que toma del exterior –aire–, lo procesa, y lo expulsa transformado.

Existen objetos que incorporan sustancias a su estructura y también pierden, según leyes químicas y físicas. No puedo establecer un límite entre los seres vivos y los objetos materiales. Pero no es el objeto de mi estudio ni necesito solucionarlo; me basta con la descripción de lo que es un ser vivo: un organismo que intercambia sustancias y energía con el medio ambiente.

Los seres vivos incorporan sustancias del exterior que algunos utilizan para realizar diversos trabajos, entre ellos crear una estructura interna propia y disponer de energía. El medio ambiente en que están es el agua, el aire y la tierra. El medio condiciona las posibilidades de desarrollo y cambio de los organismos.

El agua en los mares en el planeta tierra está sujeta a movimiento que permite que los materiales se desplacen y puedan llegar a los organismos que viven en ella. Ese movimiento mueve las sustancias y también puede mover a los organismos.  

Los cambios estructurales de los organismos pueden crear mecanismos propios de desplazamiento, que les facilitan desplazarse con independencia del movimiento natural del medio, lo que le permite mayor eficiencia en la búsqueda de los materiales que necesita.

Los órganos y mecanismos de movimiento son una forma de solucionar problemas de supervivencia, pues facilita el desplazamiento de manera activa y la búsqueda de sustancias que necesite.

La búsqueda de sustancias aumenta las posibilidades de supervivencia. Los materiales pueden estar en el medio, pero también los pueden tener otros organismos vivos. Los organismos vivos capaces de moverse pueden encontrar e incorporar materiales en el medio o incluso hacerse con los de otros organismos que no pueden desplazarse autónomamente, o tener mejores cualidades motoras. 

El movimiento autónomo es una característica de los seres vivos que cambia por completo la relación entre ellos. En un grupo de seres vivos, los dotados de movilidad pueden tener ventajas supervivientes respecto a los que no pueden desplazarse.



Entre los seres vivos que son capaces de moverse autónomamente, aparecen otras características diferenciales: la agresividad, la capacidad de ataque, y la capacidad de defensa o escape por velocidad de desplazamiento.

A este nivel filogenético ya operan las tres formas reactivas a los problemas: el enfrentamiento –cualquier forma que pueda tomar– de un problema, el escape del problema, huir de él, o la evitación

La adaptación del ser vivo para la evitación tiene que ver con el camuflaje o alejamiento perceptivo: se evita si no se es percibido por el depredador o el problema; si no se es visto, si no se es oído, si no es percibido mediante el tacto o el olfato o el gusto, o cualquier otro medio que tenga que ver con la percepción.



Las formas de reaccionar ante los problemas ambientales de los seres humanos son más intrincadas, pues incluyen el uso del pensamiento racional, capaz de analizar las situaciones y buscar respuestas complejas; pero las respuestas se pueden agrupar en: (1) reacciones que enfrentan el problema: tratan de encontrar una solución para él; (2) de escape y evitación, haciendo todo lo posible por evitar tener que ser afectado o alcanzado por la situación problemática. 

La tecnología de la felicidad, es decir, las estrategias para conseguir ser feliz, tienen que girar necesariamente en esos dos ejes: buscar solucionar problemas y escapar de ellos, mediante el escape puro o también mediante la evitación.



No hay ninguna estrategia "ganadora" a priori. Solucionar problemas del ambiente o de cualquier otro tipo da ventajas supervivientes. Pero nada asegura que el enfrentar un problema garantice el éxito; y el fracaso se paga con dolor e incluso con la vida. Por otro lado no afrontar problemas puede ser una estrategia válida para la supervivencia y está ligada directamente con la tranquilidad y el ahorro energético. Pero puede suponer que no enfrentar o solucionar un problema acabe con el ser vivo.


He señalado la coherencia de los caminos que tienen que ver con la felicidad y el desarrollo evolutivo de los seres vivos. No he introducido, de manera consciente, complicaciones necesarias para una comprensión más global de la realidad, como es que los seres se organizan en grupos de los que pueden ser dependientes para su supervivencia, tal es el caso de los seres humanos, y en tal caso las supervivencia del grupo y su "felicidad" va a tener que introducirse en la estrategia felicitaria del individuo componente. Pero eso lo dejo para otro capítulo.

Establecidos los caminos, dos, de la felicidad no he enfrentado tampoco formas de explorar las posibilidades que ofrecen, ni tampoco medios de transporte para recorrerlos. Queda pendiente. 





05 - SER, PAZ, DOLOR, PLACER Y FELICIDAD

Una hipótesis sobre el ser, sobre la paz, sobre el dolor, el placer y la felicidad

El ser tiene dos aspectos: la estabilidad y el cambio

Hay seres que se definen por su estabilidad: permanecen inalterables en el tiempo. 

Hay otros tipos que cambian constantemente de composición, y en cambio, se consideran el mismo individuo. 

Uno se define por su estabilidad y el otro a través de su cambio. 

Cada vez que un individuo introduce una alteración, se desestabiliza. Eso pone en riesgo su ser, altera su paz, su tranquilidad, su equilibrio. Cada alteración pone en riesgo la supervivencia del ser. La ruptura del ser se vive con dolor. 

Aquello que rompe el ser produce dolor. Pasa del estado de tranquilidad, paz o estabilidad, al de incertidumbre y dolor. 

La pérdida de la estabilidad de la unidad puede suponer la ruptura definitiva y disolución del ser, en caso contrario, si se quiere continuar existiendo es necesario la búsqueda de un nuevo equilibrio.

Si el ser es capaz de solucionar el reto que supone su ruptura, si soluciona su problema, si tiene éxito, entonces vuelve a ... la paz, la tranquilidad, la estabilidad. 

Pero además con un añadido: ha conocido el dolor, y por tanto, ahora vive la paz y la tranquilidad de una forma más intensa: el placer. 

Sin la percepción primera del dolor no se puede saber lo que es el placer. Sin dolor no existe el placer; meramente sería un estado de paz o tranquilidad estable. 

¿Es ese el mecanismo por el que pueden ser entendidos la existencia de la tranquilidad, el dolor y el placer, y la relación entre ellos? 

01 - UNA RECETA PARA SER FELIZ

Voy a compartir una receta para alcanzar la felicidad. En otros capítulos propondré un concepto y una teoría de la felicidad,...