El ser tiene dos aspectos: la estabilidad y el cambio.
Hay seres que se definen por su estabilidad: permanecen inalterables en el tiempo.
Hay otros tipos que cambian constantemente de composición, y en cambio, se consideran el mismo individuo.
Uno se define por su estabilidad y el otro a través de su cambio.
Cada vez que un individuo introduce una alteración, se desestabiliza. Eso pone en riesgo su ser, altera su paz, su tranquilidad, su equilibrio. Cada alteración pone en riesgo la supervivencia del ser. La ruptura del ser se vive con dolor.
Aquello que rompe el ser produce dolor. Pasa del estado de tranquilidad, paz o estabilidad, al de incertidumbre y dolor.
La pérdida de la estabilidad de la unidad puede suponer la ruptura definitiva y disolución del ser, en caso contrario, si se quiere continuar existiendo es necesario la búsqueda de un nuevo equilibrio.
La pérdida de la estabilidad de la unidad puede suponer la ruptura definitiva y disolución del ser, en caso contrario, si se quiere continuar existiendo es necesario la búsqueda de un nuevo equilibrio.
Si el ser es capaz de solucionar el reto que supone su ruptura, si soluciona su problema, si tiene éxito, entonces vuelve a ... la paz, la tranquilidad, la estabilidad.
Pero además con un añadido: ha conocido el dolor, y por tanto, ahora vive la paz y la tranquilidad de una forma más intensa: el placer.
Pero además con un añadido: ha conocido el dolor, y por tanto, ahora vive la paz y la tranquilidad de una forma más intensa: el placer.
Sin la percepción primera del dolor no se puede saber lo que es el placer. Sin dolor no existe el placer; meramente sería un estado de paz o tranquilidad estable.
¿Es ese el mecanismo por el que pueden ser entendidos la existencia de la tranquilidad, el dolor y el placer, y la relación entre ellos?



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